Historia de la Villa de Tuéjar por Francisco Castellano, el tío paco

Historia de Tuéjar – Capítulo 2

Carlos A El Terrao Comentar

Inicia el libro con una toma de contacto para situar al lector geográfica y socialmente.

Seguramente les resultará curioso lo pormenorizado de la situación geográfica pero más les llamará la atención la población de aquél entonces (años sesenta – setenta).

En el apartado de edificios públicos las cosas han cambiado (y no siempre para bien) Se habla de edificios que hoy en día aún existen evidentemente: el  del ayuntamiento o la biblioteca pero, para los que ya no llegan a los cuarenta otros les sonarán a “chino” y ya no digo nada para los que están en los treinta o treinta y tantos.

La “C.E.N.S.” que era como se llamaba a la “Hermandad de Labradores” era lo que actualmente es el edificio de la biblioteca. La “Hermandad de Labradores” venía a ser una especie de sindicato “oficial” de agricultores; un poco de todo: asesoría, punto de reunión, local para tramitar solicitudes de ayudas y en definitiva para conocer las cuestiones oficiales relativas a la agricultura en un Tuéjar donde había mucha gente de mediana edad y ya no digo de mayores  que no sabía leer ni escribir.

Lo del Molino de la Luz o como llama el autor “pequeña central hidroeléctrica” era  conocido por todos como “La fábrica de la Luz” y sus restos quedan hoy aún en la Fuente del Saz. De ella nos ocupamos también en su día en La Tuejanica con motivo de su centenario.

Otro edificio desaparecido es el la central de teléfono”…Amelia, ponme una conferencia”. Esta frase si no se tienen de cuarenta  para arriba no tiene significado pero, si el que la lee tiene ya ocho lustros o más, sabe perfectamente qué quiere decir. Estaba en la actual calle de Remedios Lizondo, antes Calvo Sotelo y funcionó hasta casi los ochenta, época en la que se automatizó la conexión telefónica y no hacía falta llamar a la centralita para que te pusiera en contacto con otro abonado.

El resto de edificios se mantiene y cumple una función parecida en mayor o menor medida.

Muy significativo el dato que aporta de cómo se financiaba el Ayuntamiento por aquella época con las “cortas” de pinos.

Para acabar el autor comenta las mejoras que han tenido lugar desde el final de la Guerra Civil 1936- 1939 en el municipio; mejoras que afectan tanto al pueblo como a su término municipal y muestra su agradecimiento a don Rafael Cal, ingeniero al que Tuéjar debe estar agradecida porque, como dice el tío Paco hizo mucho por el pueblo en su ámbito.