Navidades del 18

Carlos A El Reboste Comentar

Pasamos una nueva hoja del calendario y ya van unas cuantas.

A la mente llega la frase tópica “…parece que fue ayer cuando…” y es así. El tiempo pasa a tal velocidad que entra un vértigo y un cosquilleo en el estómago cuando te paras a pensar en que, de repente, sin comerlo ni beberlo, ha pasado otro año.

En el pasado 18 reinauguramos La Tuejanica con la ilusión de hacerla más moderna y adecuada a los tiempos. En ella vamos incluyendo no la actualidad rabiosa sino el pasado reciente, aun fresco, y el pasado más pretérito, con sosiego, porque lo que nos ocupa no es que llegue al lector qué ha pasado en el minuto anterior a publicarlo, que de eso ya se ocupan en otros lados, sino el qué, cómo, cuándo y por qué pasó.

En las novedades de esta actualización verán que nos hemos ido a las Fiestas del 1969 en el Cuarto de las Manzanas; que continuamos con la Historia de Tuéjar de Paco Castellano en su tercer capítulo dentro de El Terrao y aquí en El Reboste tienen este breve comentario sobre las Navidades recientes.

Afortunadamente se han dado cuenta de que unas Navidades con alumbrado lucen más y no solo porque haya más luz en las calles sino porque decoran y dan ambiente. Para mi gusto, le ha faltado el pequeño toque musical del villancico por la megafonía, por lo menos en los días importantes de las fiestas; pero, vamos, poco a poco creo que lo mismo se conseguirá. Pero cierto es que en Chelva, por ejemplo, le ha dado ese toque de villancicos un sabor más bueno al pastel de la Navidad.

Para acabar la fiesta llegaron con bien los Reyes Magos. Sus Majestades, puntuales como siempre repartieron en la cabalgata un adelanto de lo que por la noche, bien entrada la madrugada dejaran en los zapatos de la ilusión.

Yo, desde aquí, desde La Tuejanica, les pido salud, felicidad y trabajo. Como por pedir que no quede, les rogaría también a Sus Majestades tuvieran a bien dejar toneladas de sentido común a tanto inconsciente con mando en plaza para que vele por el presente y el futuro del país y no por el pasado o por su presente personal y paleto. En fin, Majestades, que a ver si consiguen que lo “normal” se acerque lo más posible a lo “oficial”.